Gana un poco menos y vive mejor: Antonio Jiménez, entrenador de pádel en Japón
Antonio Jiménez se apuntó a una sola oferta y hoy es head coach y entrenador de pádel en Japón. Gana algo menos que en Italia y dice que ha mejorado su vida.
Por The Net · 9 de septiembre de 2026

Antonio Jiménez no se fue de Italia porque le fuera mal. Se fue porque le iba bien, y eso había dejado de ser suficiente. Hoy es head coach y entrenador de pádel en Japón, el primer destino japonés que aparece en nuestras historias.
"Antes de venir a Japón estaba trabajando como monitor de pádel en Italia. Ya tenía experiencia internacional y estaba bien, pero me sentía un poco estancado y quería aspirar a algo diferente y mejor."
Estar bien es el motivo más fácil de dejar pasar
Casi todas las historias que publicamos arrancan con un problema que se ve. Matías Chaves compaginaba dos trabajos en España; Antonio Fernández vivía en casa de sus padres y quería aprender un idioma.
La situación de Antonio Jiménez no traía nada de eso. Tenía trabajo, ya había salido de España una vez y estaba a gusto. Lo único que tenía era la sospecha de que el año siguiente iba a parecerse al anterior, y ese motivo casi nunca mueve a nadie porque no duele lo bastante. Un sueldo que no llega a fin de mes te pone a mirar ofertas esa misma noche. Sentirte estancado te deja donde estás, tres años más.
Lo que le frenaba no era el papeleo
"Lo único que me frenaba era salir de mi zona de confort. En Italia ya tenía mi vida hecha y sabía cómo funcionaba todo, pero sentía que era el momento de probar algo nuevo."
Fíjate en lo que no aparece ahí: ni el visado, ni el idioma, ni el dinero, ni los 10.000 kilómetros. Quien ya se ha mudado una vez sabe que todo eso son gestiones. Lo que no se arregla con gestiones es la segunda mudanza: la primera sales sin nada que perder, la segunda ya tienes una vida montada.
Una candidatura, un mes, y entrenador de pádel en Japón
"La verdad es que fue bastante rápido. Vi una publicación en The Net, decidí probar y ese fue el primer club al que me apunté. En aproximadamente un mes ya tenía la oferta encima de la mesa."
Un club. El primero. Pon ese número al lado del de Antonio Fernández, que antes de encontrarnos escribió a 20 o 30 clubes por su cuenta y recibió alrededor de cuatro respuestas.
La lección no es "apúntate solo a una", es que importa menos cuántas mandas que a qué tipo de sitio. Un correo espontáneo a la dirección de un club lo lee alguien que no tiene ningún puesto que cubrir. Una candidatura a una plaza publicada la lee quien tiene el puesto sin cubrir.
Cuatro entrevistas, y le eligieron por ser directo
"Hice tres o cuatro entrevistas y todo salió muy bien. Creo que me eligieron porque fui directo y sincero, y también porque llevaba muchos años formándome y trabajando."
Tres o cuatro entrevistas es más de lo habitual. Ema Cura cerró con dos videollamadas y contrato. Aun así el proceso entero duró dos meses, o sea que las entrevistas de más no alargaron nada, y tiene sentido que un club te quiera ver cuatro veces si te trae desde el otro extremo del mundo.
Y fíjate en que pone lo de ser directo antes que sus quince años de experiencia. En una videollamada de cuarenta minutos, con acento y a través de una pantalla, la mitad de lo que un club puede evaluar es si le estás contando la verdad. Decir "ese nivel no lo he llevado nunca, pero llevo cuatro años con grupos de iniciación y sé montarlos" te deja mejor que un sí a todo, porque el sí a todo lo dicen también los que no saben.
Quince años dando clases, contados enteros
"Me saqué el curso de monitor con 16 años, ahora tengo 31 y prácticamente toda mi vida he compaginado estudios y trabajo dando clases, primero a tiempo parcial y después a jornada completa."
La parte importante de esa respuesta es "primero a tiempo parcial". Casi todos los currículums que vemos empiezan en el primer trabajo a jornada completa, y los años de antes, los de dar clases los sábados mientras estudiabas, desaparecen porque el entrenador asume que no cuentan. Cuentan: son los años en los que aprendiste a sostener un grupo sin que nadie te supervisara. Es la cuarta historia seguida en la que el motivo de la elección no tiene nada que ver con el nivel de juego.
El proceso no dio sorpresas, Japón sí
"Todo el proceso duró unos dos meses y, sinceramente, no hubo ninguna sorpresa importante, fue tal y como esperaba."
"Las primeras semanas fueron muy difíciles. Adaptarse a Japón cuesta mucho porque la cultura es completamente distinta a la europea. A día de hoy todavía hay cosas que siguen siendo complicadas, pero poco a poco te vas acostumbrando."
Esas dos respuestas hablan de cosas distintas, y la distancia entre ellas es de lo más útil que hay aquí. El contrato se comportó. El país no. Un club puede hacerlo todo bien y aun así tus primeras semanas van a ser duras, porque una cosa no resuelve la otra. Y ojo con que él ya había vivido fuera: Japón no es "el extranjero" un poco más lejos, es otro sistema entero de normas no escritas. La experiencia internacional te ahorra el miedo al papeleo, no la adaptación.
Lo mejor es que no lo maquilla. Dice que a día de hoy todavía hay cosas complicadas, y sigue allí, y es head coach. Eso es a lo que se parece de verdad una mudanza lejos cuando la cuenta alguien que no está vendiéndote nada.
Head coach, cinco días y un poco menos de dinero
"Ahora soy Head Coach. Trabajo cinco días a la semana, descanso dos y mi trabajo consiste en dar clases y gestionar parte de la sección. Lo que más me gusta es la libertad que tengo para trabajar y organizarme."
"Profesionalmente tengo más responsabilidad y, personalmente, estoy mucho menos cansado físicamente que antes. Económicamente gano un poco menos, pero a cambio he mejorado mi calidad de vida."
Es la primera historia que publicamos en la que el entrenador cobra menos que antes de mudarse. Matías multiplicó por cuatro en Dubái. Antonio gana algo menos que en Italia y lo cuenta como una mejora.
Mira qué compró con esa diferencia: dos días de descanso, bastante menos desgaste físico, un puesto de head coach con parte de la sección a su cargo y libertad para organizarse. Una carrera de entrenador se acaba por las piernas, y dar clase a los 31 no es dar clase a los 24. Pasar de "todas mis horas en pista" a "doy clases y gestiono" es lo que te mantiene en el pádel después de los 40, y hay muchos menos puestos así que entrenadores que los quieren. No digo que cobrar menos esté bien: digo que el bruto es una de las cinco o seis cosas que estás negociando y que la mayoría solo mira esa.
Lo que no miró bien: los impuestos y el yen
"Negociaría un poco más las condiciones económicas antes de venir. También me habría gustado conocer mejor cómo funciona el mercado aquí. Es importante tener en cuenta cuestiones como los impuestos y el cambio del yen."
Esto es lo más práctico de la entrevista, y viene de alguien a quien el proceso le salió bien. La cifra de una oferta no es la que te llega a la cuenta ni la que vale en tu país, y entre una y otra hay tres variables que casi nadie pregunta antes de firmar:
- Los impuestos. Cuánto se te retiene, quién lo hace y desde cuándo. No lo deduzcas de un foro ni de este blog: pregunta al club qué neto vas a ver y contrástalo con un asesor local.
- El cambio de divisa. Si mandas dinero a casa o piensas volver, tu sueldo en euros se mueve con el yen aunque tu sueldo en yenes no se mueva.
- El mercado local. Sin saber qué cobra un head coach allí no puedes juzgar si una oferta es buena. Pregunta al club, y también a algún entrenador que ya esté en el país.
Hazlo antes de decir que sí, porque después de la firma tu capacidad de negociar es prácticamente cero. Las condiciones de un visado de trabajo en Japón las fija la Immigration Services Agency japonesa y cambian con el tiempo: consúltalas ahí y pregunta al club qué parte gestiona él.
"Que negocie todas las condiciones antes de firmar"
"Que se lo piense bien, que busque un buen club y que negocie todas las condiciones antes de firmar: salario, vivienda, impuestos y todo lo relacionado con el contrato. Venir preparado evita muchas sorpresas."
Fíjate en lo que no dice. No dice "lánzate" ni ninguna de las frases con las que se suelen cerrar estas historias: su consejo es una lista, y viniendo de alguien a quien le fue bien, "que se lo piense bien" pesa más que cualquier ánimo. Salario, vivienda, impuestos y contrato son cuatro líneas concretas, y cualquiera que dejes en "ya lo vemos al llegar" se paga en dinero o en meses. En qué pasa entre el sí y tu primera clase está el resto de la lista.
Y también le diría que tenga claro a dónde viene. Ahora mismo el pádel en Japón todavía está en una fase de crecimiento. Tengo esperanza de que dé un salto después de los Juegos Asiáticos.
Un mercado en crecimiento no es peor ni mejor, es distinto. Das más iniciaciones, tienes menos grupos avanzados y tu opinión sobre cómo montar la escuela pesa más que en un club español con veinte años de historia. También significa menos pistas y menos techo hoy. Lo que no puedes es llegar esperando otra cosa.
Si estás donde estaba él
Antonio no dejó nada antes de tener algo firme: siguió dando clases en Italia mientras hacía las cuatro entrevistas. Después le tocaron unas primeras semanas muy duras y una negociación económica que hoy haría distinta, y aun así está mejor que antes de irse.
Puedes ver qué clubes están contratando ahora mismo sin comprometerte a nada, y crear tu perfil te lleva unos minutos. Lo que no conviene saltarse es lo que él subraya: pregunta el neto, la vivienda y los impuestos antes de firmar, no después.
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